Antes de amarte, amor, nada era mío:
Vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.
Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.
Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,
todo era de otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.
Soneto XXV. "Cien sonetos de amor" Pablo Neruda.
Te alquilo estos versos, poeta. Porque yo, en esta noche, no podría haberlo dicho mejor. Y la poesía es de quien la necesita.
Gracias por la ternura...
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Realmente es un privilegio que existan personas como tú en el mundo. Una golosina para los sentimientos.
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